Aunque de niña tenía una gatita, que por cierto la cuidaba mi mamá, no se compara en nada con cuidarla uno misma y afrontar todas las obligaciones y responsabilidades que eso con lleva. Está en tus manos una criatura de Dios y de uno mismo depende que tenga una vida extraordinaria llena de cariño y bienestar.
Tengo que darle las gracias a una amiga mía por haberme dado la oportunidad de tenerla. Ella encontró a su mamá en la calle, la veían todos los días hasta que se animó a tenerla, pero cuando la buscó, no la encontró... su hijo la encontró a la gatita con sus gatitos recién nacidos en un parque cercano y se llevó a toda la familia a su hogar, ella se quedó con la mami y yo con uno de sus gatitos ;) que fueron tres. La recibí con dos meses y de ahí iniciaron las aventuras...
